Paula: Algo que tenés que saber es que Odio que me callen cuando estoy hablando. Pedro: ¿Ah sí? -todavía sin soltarte de la cintura y sin dejar de mirar tus labios- ¿como?
Paula: Como cuando estoy hablándote o enojada y que me calle con un...
Y otra vez te partió la boca. Ambos rieron y otra vez te colgaste de su cuello para seguir besándolo. Te sentías diferente ya no te importaba nada, solo vos y él.
Paula: Como te gusta hacerme enojar.
Pedro: No, me gustan tus labios, son como -pensó- adictivos.
Paula: Ya lo sé -superada te decían-
Pedro: -se mordió el labio y rozó tu nariz con la suya- Que linda sos.
Paula: No más que vos -pico, escuchaste tu celular sonar- es mi celular.
Pedro: No, no te vayas.
Paula: no me voy a ir espera que atiendo -lo miré y fui a buscar mi celular- ¿Hola? Si Nati, decime. ¿Cómo? No te la puedo creer, gracias por avisar. Si veo porque a Pedro se le rompió el auto, dale, beso.-cortaste y lo volviste a mirar-
Pedro: ¿Que hice? -bufó
Paula: Nada, la chica cancelo la reunión.
Pedro: Genial ahora, -se acercó tomándote de la cintura- podemos llegar más tarde
Paula: -reíste- no me pienso quedar abajo de la lluvia seis horas, te comento. Llama a una grúa o algo.
Pedro: ¿No te queres quedar conmigo? -haciendo pucheros
Paula: Si pero no acá.
Pedro: -sonrió- metete al auto así no te mojas dale.
Ambos se metieron al auto y Pedro se encargó de llamar a una grúa para que venga a buscar el auto. Vos cerraste los ojos y apoyaste la cabeza en asiento. Estabas cansada y creías, enamorada.
Natalia quedó pensativa. Nunca vos le hablabas tan rápido y cortabas así, algo más te pasaba. Se sonrió ante la mirada de Zaira y ella rió-
Zaira: Ahora pensas y te sonreís sola, me encanta. -rió-
Natalia: No, no es eso. Es que... Paula nunca me habla así.
Zaira: ¿Como te habló? -levantó la cabeza para mirarla--
Natalia: Rápido, como si no tendría tiempo.
Zaira: ¿Que queres decir?
Natalia: Quiero decir que si no se comió a tu hermano, le pega en el palo.
Zaira: -comenzó a reírse- De mi hermano estoy acostumbrada, pero de Pau no sé, no me da la sensación que se lo coma ya.
Natalia: Mm no sé. Veremos -rió-
Con los ojos cerrados esperabas que Pedro terminara de hablar con los de la grúa. Estabas toda mojada, más el calor del auto transpirabas como la mejor. Dejaste de escuchar hablar a Pedro por teléfono, lo que significó que habia cortado. Sentiste que su mano tomó la tuya y su respiración en tu mejilla, ya que tenias las cabeza de costado. Te dio un tierno beso en el cachete y sonrió, vos abriste lentamente los ojos.
Paula: ¿Ya vienen?
Pedro: Sí, en un ratito. ¿Tenés sueñito?
Paula: Si -bostezaste- un poco. ¿Que hora es?
Pedro: Casi las seis linda -mirando su reloj
Paula: que lindo que me digas linda -te estiraste y lo volviste a mirar-
Pedro: -estaba sentado de costado para así, tener una vista completa sobre vos- viste, ¿porqué no descansas? Después te despierto. -acariciándote la cabeza y tirándote el pelo hacia atrás-
Paula: No me hagas así que me duermo.
Pedro: Te va a hacer bien, estas súper cansadas. Te tendrías que ver la carita.
Paula: Capas que, unos besitos me despiertan, no sé -admitiste
Pedro: Ah mira a la chica dura, mis besos la aflojan -rió
Se acercó a vos y te besó tiernamente. Lo besaste igual y le pegaste un rodillazo a la guantera del auto (a donde se guardan las cosas) por acomodarte haciendo que esta se abra y que de ella cayeran todas las cosas. Pusiste cara de dolor y el comenzó a reír.
Paula: Reíte total yo me hago mierda.
Pedro: -te miró tiernamente- A ver... -suavemente te tomó la rodilla y la puso sobre sus piernas-
Paula: -lo miraste con ternura- ¿Que tengo doctor?
Pedro: Usted tiene una pierna muy linda -rió
Paula: ¡Dale! -reíste- Tengo todo colorado mira.
Pedro: Ay pobrecita ella que tiene colorado - y lentamente te acarició-
Paula: ¿Que sos de esos que me sanan con tocarme? -reíste-
Pedro: O con besarte -tiernamente te besó- linda.
Paula: -te mordiste el labio- ¿me llevas a casa cuando llegue la grúa no?
Pedro: te llevo a donde quieras -y se mordió el labio-
Paula: ¿Seguro? -reíste-
Pedro: Si a donde quieras -sonrió
Paula: Podes llevarme a mi casa a upa y me llevas a la cama así no tengo que subir las escaleras y si queres me podes hacer unos fideos con pesto.
Pedro: -comenzó a reír- ¿y me quedo con vos?
Paula: No, te vas. -reíste-
Pedro: Mm no, ¿porqué?
Paula: porqué no sos nada para quedarte a dormir en mi casa -reíste-
Pedro: ¿Y puedo empezar a serlo?
Paula: puf tiene que pasar mucho tiempo para eso.
Pedro: ¿Mucho? -frunció la nariz
Paula: Queda en vos.
Pedro: Es un gran avance, cambiaste de opinión -rió
Paula: Bésame y cállate. -lo agarraste de la cara y le partiste la boca de un beso.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Capitulo 14 ♥
Saliste terminándote de poner bien el saco sobre la camisa mientras que Pedro se ponía el saco negro y los anteojos. Le quedaban demasiado bien. Vos te pusiste los tuyos. Ambos se acercaron al auto, y él como caballero que hace buena letra te abrió la puerta. Ambos se subieron al auto y se dirigieron a donde tenían que ir. Mientras tanto en el auto hablaban. Pedro: es un estudio, o algo así-
Paula: ¿ah sí? ¿Es como modelo?
Pedro: Algo así.
Paula: ¿te voy a tener que aguantar baboseándote toda la tarde no?
Pedro: Para que me voy a babosear con ella si te tengo a vos
Paula: -te mordiste el labio mirando por la ventanilla- el chamuyo a otro lado dije.
Pedro: ¿sos tan cerrada siempre?
Paula: Cerrada no, las cosas a su tiempo -admitiste
Pedro: Vueltera
Paula: No. -lo fulminaste con la mirada
Pedro: Histérica.
Paula: no tiene nada que ver, la histeria con las vueltas -bufé
Pedro: Enojona -rió
Paula: -reíste- Sos un tarado.
Pedro: Agresiva.
Paula: Basta Pedro porqué me bajo acá.
Pedro: Ok. -de repente la lluvia se largó a cántaros- y yo había lavado el auto.
Paula: ¿lavar el auto? No parece.
Pedro: ¡Hey está limpio! -se quejó
Paula: ¡Es un asco esto Peter por dios!
Pedro: ¿Sos así de insoportable siempre?
Paula: La mayoría de las veces.
Pedro: -el auto frenó y él se quedó mirando para adelante-
Paula: Dale, ya fue la joda, vamos a llegar tarde.
Pedro: Yo no hice nada.
Paula: Arranca dale-
Pedro: Se paró Paula -y te miró
Paula: ¿Qué se paró? -levantaste una ceja, vos y tu doble sentido
Pedro: Se paró el auto-
Paula: Si claro y yo soy morocha de ojos negros.
Pedro: Y fea.
Paula: -lo miré- ¡que bipolar sos!
Pedro: Fue una broma, si vos sos morocha de ojos negros sos fea, es todo lo contrario.
Paula: -reíste irónica- ¿terminaste? -asintió- A ver -y te cruzaste para intentar hacer andar al auto dando vuelta la llave, sobre él-
Pedro: Si se me ocurrirán cosas. -mirándote la cola
Paula: ¡Podes parar con las hormonas que vamos a llegar tarde!
Pedro: ¿Vos podes parar con la desesperación? Estás invancable hoy.
Paula: ¿Sabes qué? Matate. -te corriste-
Pedro: Gracias ahora me puedo fijar que tiene -bajó del auto y abrió el capo abajo de la lluvia, vos solo lo miraste-
Esperaste unos minutos y le mirabas las cosas que tenía en el auto. Estabas aburrida, e histérica porque llegarían tarde. Odiabas llegar tarde. Abriste la puerta, ya enojada, y bajaste del auto yendo a donde estaba él. Apoyaste la mano en el auto y lo miraste abajo de la lluvia, te estabas mojando toda. Te miró con todo el pelo pegado a la cara y bufó.
Pedro: No sé que tiene y dejó de mirarme así, porqué no es mi culpa -admitió
Paula: -sabias que tenía razón y te daba ternura pero, terca te decían - no me interesa si es tu culpa o no, vamos a llegar tarde.
Pedro: ¿Tanto te importa? Se me rompió el auto.
Paula: ¡Ay dios no llegamos más, encima estoy toda mojada! Mírame-
Pedro: Estás hermosa
Paula: No empieces con tus chamuyos idiotas.
Pedro: No son chamuyos idiotas -y cerró el capo-
Paula: -diste un paso hacia atrás y tu taco se partió a la mitad- ¡No lo puedo creer dios! La que me faltaba -te sacaste el zapato y volviste a lo, con todo el pelo que chorreaba agua, sobre tu cara-
Pedro: -comenzó a reír-
Paula: No sé qué te da tanta risa.
Pedro: Vos me das risa. -admitió
Paula: Ah, ¿yo te doy risa? Te reis de la desgracia ajena. De mí desgracia.
Pedro: Estás muy equivocada.
Paula: ¿Ah sí? ¿Y entonces? -desafiándolo
No te dijo nada. No te respondió de la manera que querías. Simplemente se acercó tomándote del cuello y te partió la boca. Te besó como nunca te habían besado antes, con amor, con pasión. Te movió el piso, removió hasta los sentimientos más duros y más débiles que tenias dando vueltas en tu cuerpo. Sus labios chocaban de una forma apasionada con los tuyos y de vez en cuando los de él se encargaban de encerrar a los tuyos. De a poco, te soltaste. Dura habías quedado. Tus manos pasaron por detrás de su cuello y sus manos suavemente se posaron en tu cintura. Te apretujó más llevándote hacia él, haciendo que sus pies queden enfrentados. La lluvia mojaba el auto, sus cuerpos y suavemente rozaba sus labios. Ya pegada a él lo sentías como hace tiempo lo quería sentir, pegado a vos. Te sentías única y exclusivamente suya. Sentías que tus labios chocaban con los suyos y debes en cuando te mordía sonriendo. Ambos se separaron pocos milímetros y se miraron sonrientes.
Paula: Algo que tenés que saber es que Odio que me callen cuando estoy hablando.
Pedro: ¿Ah sí? -todavía sin soltarte de la cintura y sin dejar de mirar tus labios- ¿como?
Paula: Como cuando estoy hablándote o enojada y que me callen con un...
Y otra vez te partió la boca. Ambos rieron y otra vez te colgaste de su cuello para seguir besándolo. Te sentías diferente ya no te importaba nada, solo vos y él.
Paula: ¿ah sí? ¿Es como modelo?
Pedro: Algo así.
Paula: ¿te voy a tener que aguantar baboseándote toda la tarde no?
Pedro: Para que me voy a babosear con ella si te tengo a vos
Paula: -te mordiste el labio mirando por la ventanilla- el chamuyo a otro lado dije.
Pedro: ¿sos tan cerrada siempre?
Paula: Cerrada no, las cosas a su tiempo -admitiste
Pedro: Vueltera
Paula: No. -lo fulminaste con la mirada
Pedro: Histérica.
Paula: no tiene nada que ver, la histeria con las vueltas -bufé
Pedro: Enojona -rió
Paula: -reíste- Sos un tarado.
Pedro: Agresiva.
Paula: Basta Pedro porqué me bajo acá.
Pedro: Ok. -de repente la lluvia se largó a cántaros- y yo había lavado el auto.
Paula: ¿lavar el auto? No parece.
Pedro: ¡Hey está limpio! -se quejó
Paula: ¡Es un asco esto Peter por dios!
Pedro: ¿Sos así de insoportable siempre?
Paula: La mayoría de las veces.
Pedro: -el auto frenó y él se quedó mirando para adelante-
Paula: Dale, ya fue la joda, vamos a llegar tarde.
Pedro: Yo no hice nada.
Paula: Arranca dale-
Pedro: Se paró Paula -y te miró
Paula: ¿Qué se paró? -levantaste una ceja, vos y tu doble sentido
Pedro: Se paró el auto-
Paula: Si claro y yo soy morocha de ojos negros.
Pedro: Y fea.
Paula: -lo miré- ¡que bipolar sos!
Pedro: Fue una broma, si vos sos morocha de ojos negros sos fea, es todo lo contrario.
Paula: -reíste irónica- ¿terminaste? -asintió- A ver -y te cruzaste para intentar hacer andar al auto dando vuelta la llave, sobre él-
Pedro: Si se me ocurrirán cosas. -mirándote la cola
Paula: ¡Podes parar con las hormonas que vamos a llegar tarde!
Pedro: ¿Vos podes parar con la desesperación? Estás invancable hoy.
Paula: ¿Sabes qué? Matate. -te corriste-
Pedro: Gracias ahora me puedo fijar que tiene -bajó del auto y abrió el capo abajo de la lluvia, vos solo lo miraste-
Esperaste unos minutos y le mirabas las cosas que tenía en el auto. Estabas aburrida, e histérica porque llegarían tarde. Odiabas llegar tarde. Abriste la puerta, ya enojada, y bajaste del auto yendo a donde estaba él. Apoyaste la mano en el auto y lo miraste abajo de la lluvia, te estabas mojando toda. Te miró con todo el pelo pegado a la cara y bufó.
Pedro: No sé que tiene y dejó de mirarme así, porqué no es mi culpa -admitió
Paula: -sabias que tenía razón y te daba ternura pero, terca te decían - no me interesa si es tu culpa o no, vamos a llegar tarde.
Pedro: ¿Tanto te importa? Se me rompió el auto.
Paula: ¡Ay dios no llegamos más, encima estoy toda mojada! Mírame-
Pedro: Estás hermosa
Paula: No empieces con tus chamuyos idiotas.
Pedro: No son chamuyos idiotas -y cerró el capo-
Paula: -diste un paso hacia atrás y tu taco se partió a la mitad- ¡No lo puedo creer dios! La que me faltaba -te sacaste el zapato y volviste a lo, con todo el pelo que chorreaba agua, sobre tu cara-
Pedro: -comenzó a reír-
Paula: No sé qué te da tanta risa.
Pedro: Vos me das risa. -admitió
Paula: Ah, ¿yo te doy risa? Te reis de la desgracia ajena. De mí desgracia.
Pedro: Estás muy equivocada.
Paula: ¿Ah sí? ¿Y entonces? -desafiándolo
No te dijo nada. No te respondió de la manera que querías. Simplemente se acercó tomándote del cuello y te partió la boca. Te besó como nunca te habían besado antes, con amor, con pasión. Te movió el piso, removió hasta los sentimientos más duros y más débiles que tenias dando vueltas en tu cuerpo. Sus labios chocaban de una forma apasionada con los tuyos y de vez en cuando los de él se encargaban de encerrar a los tuyos. De a poco, te soltaste. Dura habías quedado. Tus manos pasaron por detrás de su cuello y sus manos suavemente se posaron en tu cintura. Te apretujó más llevándote hacia él, haciendo que sus pies queden enfrentados. La lluvia mojaba el auto, sus cuerpos y suavemente rozaba sus labios. Ya pegada a él lo sentías como hace tiempo lo quería sentir, pegado a vos. Te sentías única y exclusivamente suya. Sentías que tus labios chocaban con los suyos y debes en cuando te mordía sonriendo. Ambos se separaron pocos milímetros y se miraron sonrientes.
Paula: Algo que tenés que saber es que Odio que me callen cuando estoy hablando.
Pedro: ¿Ah sí? -todavía sin soltarte de la cintura y sin dejar de mirar tus labios- ¿como?
Paula: Como cuando estoy hablándote o enojada y que me callen con un...
Y otra vez te partió la boca. Ambos rieron y otra vez te colgaste de su cuello para seguir besándolo. Te sentías diferente ya no te importaba nada, solo vos y él.
Capitulo 13 ♥
Paula: ¿Y? ¿Alguna novedad para comentarme? -tomaste un sorbo de café- Pedro: Sí, llamaron de varios celulares, acá tenés los números -te alcanzo un papel- algunos te conocían deje eso para vos -rió- y además pidieron para un divorcio hoy a las tres de la tarde, ¿quién va?
Paula: ¿Queres ir vos?
Pedro: Estaría bueno que me muestres como manejar todo primero, ¿no?
Paula: -reíste- Ya manejabas tu empresa.
Pedro: Vamos juntos-
Paula: Si queres vamos juntos.
Pedro: Dale -sonrió- entonces a las tres, tipo dos y media salimos con mi auto.
Paula: Dale, ¿algo más?
Pedro: No nada más, ¡Ah! Me olvidaba, esta hermosa hoy.
Paula: -sonreíste- Gracias y basta de halagos -tomaste café mirándolo-
Pedro: Te encanta que te diga así aunque te hagas la dura -comió un pedazo de medialuna-
Paula: a vos te encanta molestarme ¿no?
Pedro: Me encanta.
Zaira entró a la empresa y Natalia sonrió, ya se sentía sola ahí. Saludó a la rubia y dejo sus cosas sobre su escritorio sentándose en la silla. Prendió la computadora y se frotó suavemente los ojos. Estaba cansada.
Natalia: ¿No dormimos anoche? -rió
Zaira: Si, pero parece que no lo suficiente -riendo- ¿mi hermano?
Natalia: Adentro.
Zaira: ¿Paula?
Natalia: Con él.
Zaira: Ciento que un día de estos vamos a entrar y no vamos a encontrarnos en una linda situación. -riendo-
Natalia: -rió- Conozco a Pau no mezcla trabajo con lo personal.
Zaira: ¿vos Decis que no le pasa con mi hermano?
Natalia: Dije que en el trabajo, no con los del trabajo, es diferente. -ambas rieron- con tu hermano le pasa todo.
Zaira: No es novedad, se nota a simple vista. Igual, son lindos juntos, ¿o no?
Natalia: Si aparte es una buena chica, la conozco por eso te lo digo. ¿Y vos?
Zaira: ¿Yo? ¿Yo qué? -rió-
Natalia: Tus hombres.
Zaira: Por ahora, libre. -rió.
De repente un morocho de pelo castaño, entro a la oficina. Tenía una facha tremenda. Estaba vestido con un traje negro, saco y pantalón, una camisa blanca con algunos botones desabrochados y unos anteojos negros que no dejaban ver sus ojos. Era sobre todo alto. Era algo cachetón, no tan exagerado, y tenía un poco de barba que lo hacía más lindo. Tenía ojos celestes muy claros casi blancos que llamo la atención de las dos chicas allí presentes. El chico se paso la mano por el pelo acomodándoselo y se saco los anteojos con más facha que antes. Vos y Pedro salieron de la oficina y al verlo sonreíste tirándote sobre él. Sí era Bruno.
Paula: ¡Clarito! (Así lo llamaba Paula por sus ojos obviamente) Te extrañaba.
Bruno: Yo también Pocha -sin sacarle los ojos de encima a la morocha- Veo que tenes nuevas incorporaciones.
Zaira: -sonrió y estiró su mano- Zaira.
Bruno: Bruno.
Pedro: Se conocen -bufó
Bruno: Conocernos más de una vez es más divertido
Pedro: Que chamuyero es Dios -negó
Paula: ya vengo -reíste y al pasar por al lado le rozaste la mano.
Pedro: -dándose media vuelta te siguió- ¿Cuanto más me vas a hacer esto?
Paula: ¿Eh? ¿Que hice ahora morocho?
Pedro: -mordiéndose el labio- Encima me Decis morocho, ¿porqué me tocaste la mano?
Paula: no era una seña de que tenías que venir eh, porqué tomas todo a mal -riendo
Pedro: Pero podrías hacer como que era una seña y tirarme unas maderitas, digo para empezar a prender la fogata.
Paula: Las maderitas, tronquitos y demás los tenés que conseguir vos solito -sonreíste y volviste con los demás-
Pedro: -te siguió-
Bruno: pasaba un rato nada más Pocha, además parece que salían
Paula: Tengo que cubrir un divorcio -revoleé los ojos-
Bruno: Que lindo -rió-
Pedro: Hermoso -rió abrazando a su amigo-
Bruno: -abrazándolo- que lindo estas papú
Pedro: viste, y todavía me sigue dando vueltas.
Bruno: -te miró y empezó a reírse exageradamente como siempre- ¿Qué? ¿Esta?, ¿y qué esperas?, ¡es mas vueltera que una calesita con motor!
Paula: ¡BRUNO! No soy vueltera.
Bruno: Tenés razón, -miró a Pedro- es histérica.
Paula: -lo miraste mal y miraste a Peter- Vamos Pedro, vamos a llegar tarde.
Pedro: Y se la agarra conmigo encima -revoleó los ojos y luego de saludar a los demás salieron-
Paula: ¿Queres ir vos?
Pedro: Estaría bueno que me muestres como manejar todo primero, ¿no?
Paula: -reíste- Ya manejabas tu empresa.
Pedro: Vamos juntos-
Paula: Si queres vamos juntos.
Pedro: Dale -sonrió- entonces a las tres, tipo dos y media salimos con mi auto.
Paula: Dale, ¿algo más?
Pedro: No nada más, ¡Ah! Me olvidaba, esta hermosa hoy.
Paula: -sonreíste- Gracias y basta de halagos -tomaste café mirándolo-
Pedro: Te encanta que te diga así aunque te hagas la dura -comió un pedazo de medialuna-
Paula: a vos te encanta molestarme ¿no?
Pedro: Me encanta.
Zaira entró a la empresa y Natalia sonrió, ya se sentía sola ahí. Saludó a la rubia y dejo sus cosas sobre su escritorio sentándose en la silla. Prendió la computadora y se frotó suavemente los ojos. Estaba cansada.
Natalia: ¿No dormimos anoche? -rió
Zaira: Si, pero parece que no lo suficiente -riendo- ¿mi hermano?
Natalia: Adentro.
Zaira: ¿Paula?
Natalia: Con él.
Zaira: Ciento que un día de estos vamos a entrar y no vamos a encontrarnos en una linda situación. -riendo-
Natalia: -rió- Conozco a Pau no mezcla trabajo con lo personal.
Zaira: ¿vos Decis que no le pasa con mi hermano?
Natalia: Dije que en el trabajo, no con los del trabajo, es diferente. -ambas rieron- con tu hermano le pasa todo.
Zaira: No es novedad, se nota a simple vista. Igual, son lindos juntos, ¿o no?
Natalia: Si aparte es una buena chica, la conozco por eso te lo digo. ¿Y vos?
Zaira: ¿Yo? ¿Yo qué? -rió-
Natalia: Tus hombres.
Zaira: Por ahora, libre. -rió.
De repente un morocho de pelo castaño, entro a la oficina. Tenía una facha tremenda. Estaba vestido con un traje negro, saco y pantalón, una camisa blanca con algunos botones desabrochados y unos anteojos negros que no dejaban ver sus ojos. Era sobre todo alto. Era algo cachetón, no tan exagerado, y tenía un poco de barba que lo hacía más lindo. Tenía ojos celestes muy claros casi blancos que llamo la atención de las dos chicas allí presentes. El chico se paso la mano por el pelo acomodándoselo y se saco los anteojos con más facha que antes. Vos y Pedro salieron de la oficina y al verlo sonreíste tirándote sobre él. Sí era Bruno.
Paula: ¡Clarito! (Así lo llamaba Paula por sus ojos obviamente) Te extrañaba.
Bruno: Yo también Pocha -sin sacarle los ojos de encima a la morocha- Veo que tenes nuevas incorporaciones.
Zaira: -sonrió y estiró su mano- Zaira.
Bruno: Bruno.
Pedro: Se conocen -bufó
Bruno: Conocernos más de una vez es más divertido
Pedro: Que chamuyero es Dios -negó
Paula: ya vengo -reíste y al pasar por al lado le rozaste la mano.
Pedro: -dándose media vuelta te siguió- ¿Cuanto más me vas a hacer esto?
Paula: ¿Eh? ¿Que hice ahora morocho?
Pedro: -mordiéndose el labio- Encima me Decis morocho, ¿porqué me tocaste la mano?
Paula: no era una seña de que tenías que venir eh, porqué tomas todo a mal -riendo
Pedro: Pero podrías hacer como que era una seña y tirarme unas maderitas, digo para empezar a prender la fogata.
Paula: Las maderitas, tronquitos y demás los tenés que conseguir vos solito -sonreíste y volviste con los demás-
Pedro: -te siguió-
Bruno: pasaba un rato nada más Pocha, además parece que salían
Paula: Tengo que cubrir un divorcio -revoleé los ojos-
Bruno: Que lindo -rió-
Pedro: Hermoso -rió abrazando a su amigo-
Bruno: -abrazándolo- que lindo estas papú
Pedro: viste, y todavía me sigue dando vueltas.
Bruno: -te miró y empezó a reírse exageradamente como siempre- ¿Qué? ¿Esta?, ¿y qué esperas?, ¡es mas vueltera que una calesita con motor!
Paula: ¡BRUNO! No soy vueltera.
Bruno: Tenés razón, -miró a Pedro- es histérica.
Paula: -lo miraste mal y miraste a Peter- Vamos Pedro, vamos a llegar tarde.
Pedro: Y se la agarra conmigo encima -revoleó los ojos y luego de saludar a los demás salieron-
jueves, 22 de diciembre de 2011
Capitulo 12 ♥
El primer día de trabajo fue sobre todo cansador. Tenían que reorganizar todo y no era nada fácil. Al terminar el día te fuiste a tu casa sin más. Minutos antes habías recibido un mensaje de tu mejor amigo que iría a comer a tu casa. Siempre se invitaba solo. Ya en el auto pasaste por una pizzería y compraste varias pizzas. Al llegar a tu casa las dejaste sobre la mesa y subiste a ponerte un jean cualquiera, te gustaba estar vestida informal, pero hasta un punto. Bajaste y abriste una coca, tomaste un pequeño sorbo cuando sonó el timbre te dirigiste hacia la puerta y abriste. Ahí estaba paradito el morocho sonriéndote y con un frizze en la mano. Siempre tan alcohólico. Reíste y lo dejaste pasar. Ambos fueron a la cocina y vos fuiste a buscar a uno de los cajones un cuchillo para cortar la pizza. Matías: ¿Todo bien? -abriendo una de las cajas para ver de que era la pizza
Paula: Si si todo genial -sonreíste- ¿vos? ¿El trabajo?
Matías: Cansador -y revoleó los ojos- ¿Vos con el tema de la empresa esa que estaba interesada en asociarse con vos?
Paula: ¡Ay! -y ahí caíste sentando rápido y provocando que Matías te mirara asustado-
Matías: Tanta emoción ibas a tener, ¿tanto se parte? -entre risas
Paula: ¡No! Bah, si se parte, ¿pero sabes quiénes son?
Matías: No, ¿quiénes? Si no me Decis como voy a saber -revoleo nuevamente los ojos
Paula: Peter y Zaira -lo miré arqueando una ceja
Matías: ¿Zaira , Zai?
Paula: Hey, te dije Peter, ¡o sea PEDRO!
Matías: ¿Y Zai?
Paula: Ves como sos no, te estoy contando algo y tu instinto macho no me da bola.
Matías: Comenzó a reír- Perdón, Asique Peter...
Paula: -revoleaste los ojos ya enojada- Cinco veces te lo dije -y te metiste un pedazo extremadamente grande de pizza en la boca-
Matías: -rió- que sutil que sos. Y si te escuché, pero ¿que queres que te diga, que te vas a morir viéndolo todos los días y sin poder comértelo?
Paula: -te atragantaste, y si directo era- ¿eh? ¿De qué hablas Matías? -y se mostraba tu lado nervioso
Matías: Naaa -comenzó a reír- ¿te pensas que no me di cuenta que les tenes las re ganas?
Paula: Hay Matías te fuiste de tema-
Matías: Si claro -rió- cuando te conviene me voy de tema -y si te conocía
Paula: -lo miré- ¿tanto se nota?
Matías: -rió- Sí se nota, pero él no se queda atrás.
Paula: -y te pusiste colorada- Vos tampoco.
Matías: ¿Yo qué? -arqueo una ceja-
Paula: Vos le tenés las re ganas a Zaira.
Y sí como él te conocía a vos, vos lo conocías a él. Ambos rieron afirmando lo que cada uno decía y siguieron comiendo. Hablaron varias cosas más y en cuestión de dos horas tu amigo se fue. Vos no tardaste en juntar todo y bañarte. Te relajabas, pensabas en todo lo que te pasaba, y en todo lo que él te provocaba. Porqué claro, otra vez estabas pensando en él. Te lavaste la cabeza y después te bañarte saliste media dormida. Te pusiste el pijama y bajaste a apagar las luces de la cocina. Al subir apagaste las del pasillo y te metiste a tu pieza. Te tiraste sobre tu cama y en cuestión de minutos, con una sonrisa en la cara, te quedaste dormida.
Te despertaste. Era la hora. Agarraste una camisa blanca y un pantalón negro. Te vestiste lo más rápido que pudiste y bajaste. Era tarde y ya no trabajabas sola. Te apuraste a salir olvidándote de tomar café así que decidiste pasar por la cafetería para comprarles a tus compañeros. Saliste como una luz por la puerta y te subiste al auto lo más rápido que pudiste desapareciendo yendo hacia tu trabajo, ahí lo ibas a ver a él otra vez.
Matías caminaba por la calle con su celular en la mano no le prestaba a nada más que a su celular, él cual tenía toda su atención. Al levantar la vista, bostezó y se chocó con alguien. Alguien que ya conocía.
Matías: ¡Tene cuidado che! -la miraste y sonreíste
Zaira: Voy a intentar no tener cuidado si me choco con personas como vos
Matías: ¿Como andas Zai? -saludaste riendo
Zaira: Genial, yendo a trabajar ¿vos?
Matías: También -rió- me enteré que trabajas con Pau
Zaira: Si, ni sabíamos que era ella pero bueno, capas le caigo mejor.
Matías: Mm no creo... -negó
Zaira: ¡Que positivo sos conmigo che! -pegándole suavemente en el hombro
Matías: Lo digo porque es celosa y no le gusta ninguna de las chicas que...
Zaira: -Sin dejarlo terminar- yo no te tiro onda.
Matías: Yo no hablaba de vos. -la miró a los ojos muy cerca- Hablaba de mí -y lentamente volvió a sonreír.
Entraste rápido cerrando la puerta de la empresa. Natalia estaba sola muy concentrada en lo que escribía en su computadora. La miraste y sonreíste, ella te miró y te devolvió la sonrisa.
Natalia: Buen día jefa, ¿todo bien?
Paula: Buenas Nati, yo todo bien ¿vos? -dejando el café sobre su escritorio y apunto de agarrar una medialuna
Natalia: Hey, tenés en tu escritorio -rió- Yo bien, gracias por café.
Reíste y te dirigiste a tu oficina. Entraste y ahí estaba, sentado en la silla de enfrente a la tuya leyendo algo muy atento. Tan atento que no escuchó ni siquiera la puerta.
Paula: Buen día -lo miraste y sonreíste
Pedro: -te miró y sonrió- Buen día, ahora lo puedo decir
Paula: Gracias por el halago pero, no empecemos desde temprano -le besaste la mejilla y le dejaste el café adelante suyo
Paula: Gracias por el café -sonrió
Paula: De nada -sentándote y viendo las medialunas- supongo que las medialunas las compraste vos, gracias.
Pedro: De nada, y además para vos tengo esto -y se sacó del bolsillo de la camisa una barrita de chocolate
Paula: -agarrándola- Hay me encanta este chocolate, ¡gracias Pepe! -sonreíste
Pedro: De nada. Solo para vos, para que lo tengas en cuenta...
Paula: Si si todo genial -sonreíste- ¿vos? ¿El trabajo?
Matías: Cansador -y revoleó los ojos- ¿Vos con el tema de la empresa esa que estaba interesada en asociarse con vos?
Paula: ¡Ay! -y ahí caíste sentando rápido y provocando que Matías te mirara asustado-
Matías: Tanta emoción ibas a tener, ¿tanto se parte? -entre risas
Paula: ¡No! Bah, si se parte, ¿pero sabes quiénes son?
Matías: No, ¿quiénes? Si no me Decis como voy a saber -revoleo nuevamente los ojos
Paula: Peter y Zaira -lo miré arqueando una ceja
Matías: ¿Zaira , Zai?
Paula: Hey, te dije Peter, ¡o sea PEDRO!
Matías: ¿Y Zai?
Paula: Ves como sos no, te estoy contando algo y tu instinto macho no me da bola.
Matías: Comenzó a reír- Perdón, Asique Peter...
Paula: -revoleaste los ojos ya enojada- Cinco veces te lo dije -y te metiste un pedazo extremadamente grande de pizza en la boca-
Matías: -rió- que sutil que sos. Y si te escuché, pero ¿que queres que te diga, que te vas a morir viéndolo todos los días y sin poder comértelo?
Paula: -te atragantaste, y si directo era- ¿eh? ¿De qué hablas Matías? -y se mostraba tu lado nervioso
Matías: Naaa -comenzó a reír- ¿te pensas que no me di cuenta que les tenes las re ganas?
Paula: Hay Matías te fuiste de tema-
Matías: Si claro -rió- cuando te conviene me voy de tema -y si te conocía
Paula: -lo miré- ¿tanto se nota?
Matías: -rió- Sí se nota, pero él no se queda atrás.
Paula: -y te pusiste colorada- Vos tampoco.
Matías: ¿Yo qué? -arqueo una ceja-
Paula: Vos le tenés las re ganas a Zaira.
Y sí como él te conocía a vos, vos lo conocías a él. Ambos rieron afirmando lo que cada uno decía y siguieron comiendo. Hablaron varias cosas más y en cuestión de dos horas tu amigo se fue. Vos no tardaste en juntar todo y bañarte. Te relajabas, pensabas en todo lo que te pasaba, y en todo lo que él te provocaba. Porqué claro, otra vez estabas pensando en él. Te lavaste la cabeza y después te bañarte saliste media dormida. Te pusiste el pijama y bajaste a apagar las luces de la cocina. Al subir apagaste las del pasillo y te metiste a tu pieza. Te tiraste sobre tu cama y en cuestión de minutos, con una sonrisa en la cara, te quedaste dormida.
Te despertaste. Era la hora. Agarraste una camisa blanca y un pantalón negro. Te vestiste lo más rápido que pudiste y bajaste. Era tarde y ya no trabajabas sola. Te apuraste a salir olvidándote de tomar café así que decidiste pasar por la cafetería para comprarles a tus compañeros. Saliste como una luz por la puerta y te subiste al auto lo más rápido que pudiste desapareciendo yendo hacia tu trabajo, ahí lo ibas a ver a él otra vez.
Matías caminaba por la calle con su celular en la mano no le prestaba a nada más que a su celular, él cual tenía toda su atención. Al levantar la vista, bostezó y se chocó con alguien. Alguien que ya conocía.
Matías: ¡Tene cuidado che! -la miraste y sonreíste
Zaira: Voy a intentar no tener cuidado si me choco con personas como vos
Matías: ¿Como andas Zai? -saludaste riendo
Zaira: Genial, yendo a trabajar ¿vos?
Matías: También -rió- me enteré que trabajas con Pau
Zaira: Si, ni sabíamos que era ella pero bueno, capas le caigo mejor.
Matías: Mm no creo... -negó
Zaira: ¡Que positivo sos conmigo che! -pegándole suavemente en el hombro
Matías: Lo digo porque es celosa y no le gusta ninguna de las chicas que...
Zaira: -Sin dejarlo terminar- yo no te tiro onda.
Matías: Yo no hablaba de vos. -la miró a los ojos muy cerca- Hablaba de mí -y lentamente volvió a sonreír.
Entraste rápido cerrando la puerta de la empresa. Natalia estaba sola muy concentrada en lo que escribía en su computadora. La miraste y sonreíste, ella te miró y te devolvió la sonrisa.
Natalia: Buen día jefa, ¿todo bien?
Paula: Buenas Nati, yo todo bien ¿vos? -dejando el café sobre su escritorio y apunto de agarrar una medialuna
Natalia: Hey, tenés en tu escritorio -rió- Yo bien, gracias por café.
Reíste y te dirigiste a tu oficina. Entraste y ahí estaba, sentado en la silla de enfrente a la tuya leyendo algo muy atento. Tan atento que no escuchó ni siquiera la puerta.
Paula: Buen día -lo miraste y sonreíste
Pedro: -te miró y sonrió- Buen día, ahora lo puedo decir
Paula: Gracias por el halago pero, no empecemos desde temprano -le besaste la mejilla y le dejaste el café adelante suyo
Paula: Gracias por el café -sonrió
Paula: De nada -sentándote y viendo las medialunas- supongo que las medialunas las compraste vos, gracias.
Pedro: De nada, y además para vos tengo esto -y se sacó del bolsillo de la camisa una barrita de chocolate
Paula: -agarrándola- Hay me encanta este chocolate, ¡gracias Pepe! -sonreíste
Pedro: De nada. Solo para vos, para que lo tengas en cuenta...
Capitulo 11 ♥
Dos firmas. Solo faltaban las dos firmas, la tuya y la suya. Vos firmaste primera, como tal caballero te dejó y él después. Los cinco se sonrieron y Natalia trajo champagne para brindar esta unión. Cada uno ya con su copa se miró decidido a brindar. Pedro: ¿Por 'Chaves & Alfonso Asociados'? -te miró con la copa en mano
Paula: Por 'Chaves & Alfonso Asociados' -sonreíste
Sus secretarias sonrieron y los cinco chocaron sus copas. Las tres chicas decidieron salir mientras que vos y Pedro quedaron en la oficina. Tenían que organizar lo que sería la nueva empresa, no era fácil.
Paula: -mientras mirabas papeles- Asique, Pedro Alfonso
Pedro: -rió- Así es, y vos Alfonso.
Paula: Parece. -seguiste anotando mientras sonreías-
Pedro: -te miraba mientras escribías- Hay que pensar cómo vamos a organizar todo. ¿No?
Paula: Sí ya sé.
Pedro: Aparte vos seguro me queres tener acá cerquita -ambos rieron-
Paula: ¿Estas hablando por cuestiones laborales no?
Pedro: ¿Hay otras cuestiones entre nosotros que no sean laborales? -arqueando una ceja
Paula: No, supongo.
Pedro: ¿Y entonces? -rió
Paula: Y entonces no sé, si se quieren venir a instalar acá okey. Vengan.
Pedro: -acercándose más a vos- ¿Y te vería todos los días?
Paula: -no pudiste evitar sonreír- Todos.
Pedro: Genial.
Paula: ¿Qué? ¿Me queres ver? -y fue la primera vez que en esa conversación levantaste la vista para mirarlo-
Pedro: Si, todos los días -admitió
Paula: Amo tu sinceridad -reíste y nuevamente miraste los papeles sobre tu escritorio.
Pedro: -sonrió- Te queda muy linda la pollera y la camisita, ¿te lo dije?
Paula: -pensativa reíste- No Mr. chamuyo.
Pedro: -rió- ya dije no es chamuyo y no mezclo trabajo con personal. Por cierto, te queda hermosa.
Paula: -reíste- Y a vos el traje. -y te mordiste el labio mientras escribías
Pedro: Sos muy linda cuando te mordes así.
Paula: -reí- ¿No me vas a dejar en paz, no?
Pedro: ¿Te molesto? -preguntó
Paula: Un poco -sonreíste y te volviste a morder el labio al escribir-
Pedro: Pero te gusta...
Paula: ¿Pedro podes completar el formulario?
Pedro: Esta bien -rió y comenzó a escribir
Seguiste escribiendo la carpeta, firmando mientras de reojo lo mirabas. Él también lo hacía y de vez en cuando se sonreía. Terminaste más rápido que él, y claro el se había encargado de molestarte todo este tiempo. Apoyaste tu espalda sobre el respaldo y lanzaste un suspiro dejando la carpeta abierta frente a sus ojos para que luego se encargue de firmar en esa. Ya estaba todo dicho. Ya trabajaban juntos.
Pedro: ¿tenés algo para tomar? Digo, un café o algo. -te miró
Paula: Si, ahora te traigo, así no te distraes -reíste y saliste a buscar dos cafés, en cuestión de minutos ya estabas entrando de vuelta- ¿con azúcar? -acercándote al escritorio y dejándole la taza de café para luego estirarte a agarrar azúcar (estaba sobre el escritorio también)-
Pedro: -en un movimiento rápido y brusco quedo parado atrás tuyo apoyado sobre tu espalda- Quiero tantas cosas.
Paula: Me parece que, no es el momento, ni el lugar.
Pedro: ¿Y donde es el lugar?
Paula: -reíste- No es momento. -evadiendo su pregunta
Pedro: Decime cuando es el momento, así adelanto el tiempo.
Paula: -reí- ¿con o sin azúcar?
Pedro: Con -y te apoyo- ¿a vos como te gusta?
Paula: Con o sin azúcar, me da igual -intentaste despegarte, algo imposible
Pedro: Mira vos-
Paula: Esto se esta yendo de las manos-
Pedro: ¿Qué? ¿La reunión o nuestras acciones?
Paula: La reunión y tus acciones-
Pedro: ¿MIS acciones? -repitió
Paula: Yo no estoy haciendo acciones dificultosas para seguir tu trabajo, y...
Pedro: -no te dejo terminar- Haces, mucho.
Paula: ¿Que hago? -giraste la cabeza quedando demasiado cerca de su cara-
Pedro: Cosas, muchas. -rió
Paula: -te mordiste el labio- Ni vos sabes.
Pedro: Sé muchas cosas. -y se acercó más.
Paula: -te alejaste bruscamente- Esta reunión no es nada seria.
La puerta se abrió bruscamente y tu secretaria y la de él entraron viendo esa escena que parecía algo que no era, o que si era. Pedro se apartó bruscamente y no faltaron las miradas cómplices entre vos y Natalia.
Natalia: No queríamos interrumpir.
Pedro: No -rió- que van a interrumpir -con su mano apoyada en el escritorio
Zaira: Solo veníamos a buscar esto -agarró un par de papeles y ambas salieron cerrando nuevamente la puerta, algo que vos lamentaste, o no...
Paula: -apoyada sobre el escritorio- ¿seguimos?
Pedro: -te encerró contra el escritorio haciendo que casi quedaras sobre él- Sigamos.
Paula: Hablaba de... de los papeles -tartamudeaste y por primera vez lo miraste a los ojos, tanteando con la mano las carpetas-
Pedro: Si, yo también hablaba de eso.
Paula: Buenísimo entonces -y sentías su respiración
Pedro: ¿Por qué das tantas vueltas?
Paula: Porqué no me parece ni el lugar ni el momento.
Pedro: El momento y el lugar los pones vos.
Paula: Por eso mismo, no quiero que sea acá
Sonreíste y te separaste de él volviéndote a sentar en la silla. Él te miró todavía apoyado en escritorio mordiéndose el labio. Le gustabas cada vez más y a vos el no te gustaba, te ENCANTABA.
Paula: Por 'Chaves & Alfonso Asociados' -sonreíste
Sus secretarias sonrieron y los cinco chocaron sus copas. Las tres chicas decidieron salir mientras que vos y Pedro quedaron en la oficina. Tenían que organizar lo que sería la nueva empresa, no era fácil.
Paula: -mientras mirabas papeles- Asique, Pedro Alfonso
Pedro: -rió- Así es, y vos Alfonso.
Paula: Parece. -seguiste anotando mientras sonreías-
Pedro: -te miraba mientras escribías- Hay que pensar cómo vamos a organizar todo. ¿No?
Paula: Sí ya sé.
Pedro: Aparte vos seguro me queres tener acá cerquita -ambos rieron-
Paula: ¿Estas hablando por cuestiones laborales no?
Pedro: ¿Hay otras cuestiones entre nosotros que no sean laborales? -arqueando una ceja
Paula: No, supongo.
Pedro: ¿Y entonces? -rió
Paula: Y entonces no sé, si se quieren venir a instalar acá okey. Vengan.
Pedro: -acercándose más a vos- ¿Y te vería todos los días?
Paula: -no pudiste evitar sonreír- Todos.
Pedro: Genial.
Paula: ¿Qué? ¿Me queres ver? -y fue la primera vez que en esa conversación levantaste la vista para mirarlo-
Pedro: Si, todos los días -admitió
Paula: Amo tu sinceridad -reíste y nuevamente miraste los papeles sobre tu escritorio.
Pedro: -sonrió- Te queda muy linda la pollera y la camisita, ¿te lo dije?
Paula: -pensativa reíste- No Mr. chamuyo.
Pedro: -rió- ya dije no es chamuyo y no mezclo trabajo con personal. Por cierto, te queda hermosa.
Paula: -reíste- Y a vos el traje. -y te mordiste el labio mientras escribías
Pedro: Sos muy linda cuando te mordes así.
Paula: -reí- ¿No me vas a dejar en paz, no?
Pedro: ¿Te molesto? -preguntó
Paula: Un poco -sonreíste y te volviste a morder el labio al escribir-
Pedro: Pero te gusta...
Paula: ¿Pedro podes completar el formulario?
Pedro: Esta bien -rió y comenzó a escribir
Seguiste escribiendo la carpeta, firmando mientras de reojo lo mirabas. Él también lo hacía y de vez en cuando se sonreía. Terminaste más rápido que él, y claro el se había encargado de molestarte todo este tiempo. Apoyaste tu espalda sobre el respaldo y lanzaste un suspiro dejando la carpeta abierta frente a sus ojos para que luego se encargue de firmar en esa. Ya estaba todo dicho. Ya trabajaban juntos.
Pedro: ¿tenés algo para tomar? Digo, un café o algo. -te miró
Paula: Si, ahora te traigo, así no te distraes -reíste y saliste a buscar dos cafés, en cuestión de minutos ya estabas entrando de vuelta- ¿con azúcar? -acercándote al escritorio y dejándole la taza de café para luego estirarte a agarrar azúcar (estaba sobre el escritorio también)-
Pedro: -en un movimiento rápido y brusco quedo parado atrás tuyo apoyado sobre tu espalda- Quiero tantas cosas.
Paula: Me parece que, no es el momento, ni el lugar.
Pedro: ¿Y donde es el lugar?
Paula: -reíste- No es momento. -evadiendo su pregunta
Pedro: Decime cuando es el momento, así adelanto el tiempo.
Paula: -reí- ¿con o sin azúcar?
Pedro: Con -y te apoyo- ¿a vos como te gusta?
Paula: Con o sin azúcar, me da igual -intentaste despegarte, algo imposible
Pedro: Mira vos-
Paula: Esto se esta yendo de las manos-
Pedro: ¿Qué? ¿La reunión o nuestras acciones?
Paula: La reunión y tus acciones-
Pedro: ¿MIS acciones? -repitió
Paula: Yo no estoy haciendo acciones dificultosas para seguir tu trabajo, y...
Pedro: -no te dejo terminar- Haces, mucho.
Paula: ¿Que hago? -giraste la cabeza quedando demasiado cerca de su cara-
Pedro: Cosas, muchas. -rió
Paula: -te mordiste el labio- Ni vos sabes.
Pedro: Sé muchas cosas. -y se acercó más.
Paula: -te alejaste bruscamente- Esta reunión no es nada seria.
La puerta se abrió bruscamente y tu secretaria y la de él entraron viendo esa escena que parecía algo que no era, o que si era. Pedro se apartó bruscamente y no faltaron las miradas cómplices entre vos y Natalia.
Natalia: No queríamos interrumpir.
Pedro: No -rió- que van a interrumpir -con su mano apoyada en el escritorio
Zaira: Solo veníamos a buscar esto -agarró un par de papeles y ambas salieron cerrando nuevamente la puerta, algo que vos lamentaste, o no...
Paula: -apoyada sobre el escritorio- ¿seguimos?
Pedro: -te encerró contra el escritorio haciendo que casi quedaras sobre él- Sigamos.
Paula: Hablaba de... de los papeles -tartamudeaste y por primera vez lo miraste a los ojos, tanteando con la mano las carpetas-
Pedro: Si, yo también hablaba de eso.
Paula: Buenísimo entonces -y sentías su respiración
Pedro: ¿Por qué das tantas vueltas?
Paula: Porqué no me parece ni el lugar ni el momento.
Pedro: El momento y el lugar los pones vos.
Paula: Por eso mismo, no quiero que sea acá
Sonreíste y te separaste de él volviéndote a sentar en la silla. Él te miró todavía apoyado en escritorio mordiéndose el labio. Le gustabas cada vez más y a vos el no te gustaba, te ENCANTABA.
Capitulo 10 ♥
Ni siquiera tiempo para darte vuelta a ver quién era, pero esa voz era inconfundible. No querías darte vuelta solo te habías puesto a pensar, ¿porqué? porqué tenían que interrumpirlos otra vez. Era lo único que se te pasaba por la cabeza. Lo único que querías. Besarlo. Y podías hacerte la más dura, la más turra, la más perra, pero estabas más enganchada que nunca. Lentamente te diste vuelta, empapada, y miraste a la persona que estaba parado al frente tuyo. Pedro: La que faltaba -negó con la cabeza
- ¿la que faltaba? Ah bueno, es el colmo no puedo venir a la casa de mi amiga porqué se está...
Paula: ¡FLORENCIA! no te desubiques.
Florencia: No, sabes que no me voy a desubicar. Pero, ¿que hacen así?
Pedro: No te importa -sonrió
Florencia: Si me importa porque es mi mejor amiga y vos mi mejor amigo, ¿ustedes en que andan? ¿Y vos Pedro que haces en la casa de ella si no sabias donde vivía?
Paula: No importa eso Flor, ¿vos que haces acá?
Florencia: Ah me encantó como me recibís -enojada-
Pedro: Tiene razón, que manera de recibir a la gente -de acuerdo con Florencia-
Paula: Ahora los dos en mi contra, bue -y te habia molestado.
Florencia: Te vine a traer una llave que te olvidaste en mí casa.
Paula: ¡Hay gracias Flor! -las agarré- No las encontraba.
Pedro: Y No, yo me voy yendo, ¿dale Pau?
Paula: dale, espera que te abro.
Ambos se acercaron a la puerta y sin más vueltas se saludaron. No querías que se vaya pero no quedaba otra, era tarde. Te saludó tiernamente con un beso en la mejilla y sonrió. Seguido de esto se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad de la noche por las calles de tu casa. Cerraste la puerta y te dirigiste a la cocina, hacia donde se encontraba una de tus mejores amigas. Estaba sentada en una silla mirándote con seriedad y a la vez con ansiedad. La miraste y reíste.
Florencia: No sé qué es lo que te causa gracia Paula.
Paula: Tus caras Florencia, y si me vas a tratar así -miré la puerta-
Florencia: Quiero saber ya, TODO -comenzándose a reír-
Paula: Sos una tarada, te conozco boba, se cuando te enojas.
Florencia: Dale contame! -ansiosa
Paula: No pasó nada.
Florencia: -comenzándose a reír exageradamente, la miraste con una ceja levantada- Claro y yo tengo patas gordas, Déjate de joder boluda!
Paula: -no pude evitar reírme- Te juro por dios que no pasó nada.
Florencia: -dejándose de reír, te volvió a mirar seria- ¿de verdad me Decis?
Paula: Sí boluda, NO me lo chape.
Florencia: ¿Sos o te haces? Lo tuviste toda la noche acá y no... ¿no paso nada?
Paula: No, no paso absolutamente nada -y suspiraste, recién caías que se habia ido
Florencia: ¡ay! Para que vine, capas que pasaba.
Paula: Otra oportunidad habrá, ¿o no? -la miraste desesperada esperando una respuesta positiva de la boca de tu amiga-
Florencia: Seguro -sonrió y eso te alivió
Ya Florencia se había ido. Terminaste de ordenar y limpiar el desastre que habían hecho en la cocina, recordando cada momento con una sonrisa. Al terminar miraste la hora, las doce y media pasadas, por algo tenias sueño. Subiste las escaleras casi de memoria y entraste a tu pieza, te pusiste el pijama y te acostaste. Miraste el techo y recordaste todo lo que habías pasado en el día, detalle por detalle y más estas últimas horas. Sin darte cuenta, ni en qué momento ni a qué hora tus ojos se cerraron y te quedaste completamente dormida.
Sonó una vez. Dos veces. Tres veces. Y la cuarta cayó suavemente al piso. Abriste un ojo y luego el otro. Eran las ocho en punto la hora de 'volver a los horarios normales'. De lo único que no estabas segura era que querías levantarte. Te sentaste en la cama y pegando bostezos te acordaste que la reunión era hoy, ya que se habia pasado, y eso te daba más sueño. Levantaste el despertador y lo volviste a poner sobre la mesita de luz. Te dirigiste hacia el placard y buscaste ropa lo más formal posible. Te pusiste una pollera negra tiro alto y una camisa blanca seguida de un saco negro que te quedaba muy bien. Te pusiste unos zapatos negros, altos y bajaste a desayunar. Te hiciste un café y sin sentarte desayunaste. En solo minutos llegaste a la oficina. Natalia se encontraba limándose las uñas en su escritorio y cuando te vio ingresar te saludó.
Natalia: Buen día Pau, ¿todo bien? -saludó
Paula: Buen día Nati, yo todo bien ¿vos? -saludaste a tu secretaria
Natalia: Perfecto, día perfecto, noche perfecta, -sonrió
Paula: Genial, entonces... ¿estas perfecta?
Natalia: Exactamente -sonrió
Paula: Los de 'Alfonso asociados', ¿dieron señales de vida?
Rocío: En media hora llegan. Ya preparé los cafés en la oficina-
Paula: -sonreí- Gracias por ayudarme, yo voy adentro.
Entraste con tu cartera a tu oficina. Te pusiste a firmar unos papeles para pasar el tiempo, estabas un poquito nerviosa. No los conocías. Pero bueno, estabas jugada ¿o no?
La puerta de tu oficina se abrió, levantaste la vista y frente a ella estaba parada una de las tantas empleadas que trabajaban ahí. Al mirarla bien te diste cuenta que no era una cualquiera. Tu mejor amiga, Sofía te miraba vestida demasiado formal, habia venido a trabajar cuando vos le habías dicho que no. Siempre tan terca.
Sofía: Llegaron los de Alfonso asociados, ¿los hago pasar no?
Paula: ¿Se puede saber que haces acá?
Sofía: Cuestiones personales fuera de las laborales ¿puede ser? -no pudiste evitar sonreír- ¿los hago pasar?
Paula: ¿Estoy bien? -la miré-
Merey: Sí estás bien -sonrió y salió, mientras que vos quedaste apoyada en el escritorio-
Al cabo de unos minutos la puerta se volvió a abrir y por la puerta ingresaron dos personas a las cuales conocías. Conocidas pero a la vez desconocidas miraste de arriba abajo al que se acercaba a vos. Te miró perplejo, estaba igual de sorprendido. Esta vez, muchísimo más formal, tenía un traje negro opaco, una camisa blanca y una corbata negra seguida un saco negro. La que lo acompañaba, tenía un pantalón blanco y una remera negra larga seguida de unas botas negras, y detrás de ellos entraron Natalia y Sofía. El morocho te extendió la mano y vos sonreíste tomándosela.
Paula: Un gusto Sr. Alfonso -sonreíste
-El gusto es mío Srita.Chaves, ahora digo, ¿nunca me lo pensaba decir?
Paula: Sinceramente no lo sabía.-saludaste a Zaira-
Sofía: ¿Se conocen?
Paula: Es Pedro -la miré haciendo una seña para que ella entienda de que era de él de quién estaba hablando la otra vez- y Zaira, dos amigos de Florencia.
Pedro: Un gusto -saludó a mi amiga y lo mismo hizo más tarde la morocha-
Paula: ¿Empezamos entonces?
Los cuatro asintieron y en cuestión de minutos, estábamos sentados cerrando los que sería 'Chaves & Alfonso Asociados'.
- ¿la que faltaba? Ah bueno, es el colmo no puedo venir a la casa de mi amiga porqué se está...
Paula: ¡FLORENCIA! no te desubiques.
Florencia: No, sabes que no me voy a desubicar. Pero, ¿que hacen así?
Pedro: No te importa -sonrió
Florencia: Si me importa porque es mi mejor amiga y vos mi mejor amigo, ¿ustedes en que andan? ¿Y vos Pedro que haces en la casa de ella si no sabias donde vivía?
Paula: No importa eso Flor, ¿vos que haces acá?
Florencia: Ah me encantó como me recibís -enojada-
Pedro: Tiene razón, que manera de recibir a la gente -de acuerdo con Florencia-
Paula: Ahora los dos en mi contra, bue -y te habia molestado.
Florencia: Te vine a traer una llave que te olvidaste en mí casa.
Paula: ¡Hay gracias Flor! -las agarré- No las encontraba.
Pedro: Y No, yo me voy yendo, ¿dale Pau?
Paula: dale, espera que te abro.
Ambos se acercaron a la puerta y sin más vueltas se saludaron. No querías que se vaya pero no quedaba otra, era tarde. Te saludó tiernamente con un beso en la mejilla y sonrió. Seguido de esto se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad de la noche por las calles de tu casa. Cerraste la puerta y te dirigiste a la cocina, hacia donde se encontraba una de tus mejores amigas. Estaba sentada en una silla mirándote con seriedad y a la vez con ansiedad. La miraste y reíste.
Florencia: No sé qué es lo que te causa gracia Paula.
Paula: Tus caras Florencia, y si me vas a tratar así -miré la puerta-
Florencia: Quiero saber ya, TODO -comenzándose a reír-
Paula: Sos una tarada, te conozco boba, se cuando te enojas.
Florencia: Dale contame! -ansiosa
Paula: No pasó nada.
Florencia: -comenzándose a reír exageradamente, la miraste con una ceja levantada- Claro y yo tengo patas gordas, Déjate de joder boluda!
Paula: -no pude evitar reírme- Te juro por dios que no pasó nada.
Florencia: -dejándose de reír, te volvió a mirar seria- ¿de verdad me Decis?
Paula: Sí boluda, NO me lo chape.
Florencia: ¿Sos o te haces? Lo tuviste toda la noche acá y no... ¿no paso nada?
Paula: No, no paso absolutamente nada -y suspiraste, recién caías que se habia ido
Florencia: ¡ay! Para que vine, capas que pasaba.
Paula: Otra oportunidad habrá, ¿o no? -la miraste desesperada esperando una respuesta positiva de la boca de tu amiga-
Florencia: Seguro -sonrió y eso te alivió
Ya Florencia se había ido. Terminaste de ordenar y limpiar el desastre que habían hecho en la cocina, recordando cada momento con una sonrisa. Al terminar miraste la hora, las doce y media pasadas, por algo tenias sueño. Subiste las escaleras casi de memoria y entraste a tu pieza, te pusiste el pijama y te acostaste. Miraste el techo y recordaste todo lo que habías pasado en el día, detalle por detalle y más estas últimas horas. Sin darte cuenta, ni en qué momento ni a qué hora tus ojos se cerraron y te quedaste completamente dormida.
Sonó una vez. Dos veces. Tres veces. Y la cuarta cayó suavemente al piso. Abriste un ojo y luego el otro. Eran las ocho en punto la hora de 'volver a los horarios normales'. De lo único que no estabas segura era que querías levantarte. Te sentaste en la cama y pegando bostezos te acordaste que la reunión era hoy, ya que se habia pasado, y eso te daba más sueño. Levantaste el despertador y lo volviste a poner sobre la mesita de luz. Te dirigiste hacia el placard y buscaste ropa lo más formal posible. Te pusiste una pollera negra tiro alto y una camisa blanca seguida de un saco negro que te quedaba muy bien. Te pusiste unos zapatos negros, altos y bajaste a desayunar. Te hiciste un café y sin sentarte desayunaste. En solo minutos llegaste a la oficina. Natalia se encontraba limándose las uñas en su escritorio y cuando te vio ingresar te saludó.
Natalia: Buen día Pau, ¿todo bien? -saludó
Paula: Buen día Nati, yo todo bien ¿vos? -saludaste a tu secretaria
Natalia: Perfecto, día perfecto, noche perfecta, -sonrió
Paula: Genial, entonces... ¿estas perfecta?
Natalia: Exactamente -sonrió
Paula: Los de 'Alfonso asociados', ¿dieron señales de vida?
Rocío: En media hora llegan. Ya preparé los cafés en la oficina-
Paula: -sonreí- Gracias por ayudarme, yo voy adentro.
Entraste con tu cartera a tu oficina. Te pusiste a firmar unos papeles para pasar el tiempo, estabas un poquito nerviosa. No los conocías. Pero bueno, estabas jugada ¿o no?
La puerta de tu oficina se abrió, levantaste la vista y frente a ella estaba parada una de las tantas empleadas que trabajaban ahí. Al mirarla bien te diste cuenta que no era una cualquiera. Tu mejor amiga, Sofía te miraba vestida demasiado formal, habia venido a trabajar cuando vos le habías dicho que no. Siempre tan terca.
Sofía: Llegaron los de Alfonso asociados, ¿los hago pasar no?
Paula: ¿Se puede saber que haces acá?
Sofía: Cuestiones personales fuera de las laborales ¿puede ser? -no pudiste evitar sonreír- ¿los hago pasar?
Paula: ¿Estoy bien? -la miré-
Merey: Sí estás bien -sonrió y salió, mientras que vos quedaste apoyada en el escritorio-
Al cabo de unos minutos la puerta se volvió a abrir y por la puerta ingresaron dos personas a las cuales conocías. Conocidas pero a la vez desconocidas miraste de arriba abajo al que se acercaba a vos. Te miró perplejo, estaba igual de sorprendido. Esta vez, muchísimo más formal, tenía un traje negro opaco, una camisa blanca y una corbata negra seguida un saco negro. La que lo acompañaba, tenía un pantalón blanco y una remera negra larga seguida de unas botas negras, y detrás de ellos entraron Natalia y Sofía. El morocho te extendió la mano y vos sonreíste tomándosela.
Paula: Un gusto Sr. Alfonso -sonreíste
-El gusto es mío Srita.Chaves, ahora digo, ¿nunca me lo pensaba decir?
Paula: Sinceramente no lo sabía.-saludaste a Zaira-
Sofía: ¿Se conocen?
Paula: Es Pedro -la miré haciendo una seña para que ella entienda de que era de él de quién estaba hablando la otra vez- y Zaira, dos amigos de Florencia.
Pedro: Un gusto -saludó a mi amiga y lo mismo hizo más tarde la morocha-
Paula: ¿Empezamos entonces?
Los cuatro asintieron y en cuestión de minutos, estábamos sentados cerrando los que sería 'Chaves & Alfonso Asociados'.
Capitulo 9 ♥
Te miró y suavemente te limpió la remera. Vos lo mirabas, y para no quedarte atrás lo miraste con una mirada demasiada provocativa. De reojo te miraba y sonreía, cuando terminó de limpiarte la remera levanto la vista y se choco con tu frente, haciendo que ambas frentes queden pegadas y sus narices suavemente rozaban a la par. Fue inevitable mirarle la boca y que él no te la mirara a vos. Sonrieron y tus manos estaban sobre los hombros del morocho. Era la primera vez que no sabias como manejar la situación, era la primera vez, que tenias miedo. Sonrió y lentamente se separó de vos, te mordiste el labio. No sabías como reaccionar se alejaba y perdías tus chances. Pedro: Ya estás limpita. -sonrió
Paula: -todavía mordiéndote el labio- sí además de buen cocinero, lavas. -riendo
Pedro: Limpio, es diferente -admitió-
Paula: -intentado bajar a un nivel normal tus hormonas- ¿falta mucho para comer?
Pedro: según, ¿que?
Paula: la comida -reí- ¿vos de que hablabas?
Pedro: de mí -sincero era
Paula: -reíste- ¿de vos? das risa Peter.
Pedro: ¿doy risa? -se acercó bruscamente a vos haciendo que queden a milímetros- ¿segura?
Paula: -lo miraste perpleja, otra vez te dejaba sin aliento- sí, segura.
Pedro: -apoyó su nariz sobre la tuya- ¿no te morís de ganas?
Paula: -reí- ¡como están tus hormonas eh!
Pedro: Por las nubes -admitió, siempre tan sincero- ¿las tuyas?
Paula: Apunto caramelo -admitiste mordiéndote el labio
Pedro: ¿Ah sí? -sonrió
Paula: el pollo, esta Apunto caramelo -sonreíste intentando zafar
Pedro se alejo de vos y te pidió que pusieras la mesa. Te bajaste de la mesada sonriendo y pusiste la mesa. En cuestión de segundos cenaban. Hablaban de boludeces, de sus vidas, de su secundaria, de sus viajes, de todo un poco. Resumidamente se conocían.
Pedro: ¿Y de tu infancia te acordas algo? -rió metiéndose un pedazo sobre todo, extremadamente grande de pollo
Paula: -comenzaste a reír- sos un asco, ¿no podes meterte pedazos más chicos? -viendo como él se atoraba riendo- Y sí me acuerdo de cosas de mi infancia-
Pedro: -reía y atorado, tomó un sorbo de agua- Perdón. contame-
Paula: No sé, me acuerdo de la infancia y de la primaria que tenía un noviecito que era mi mejor amigo, -riendo- después desapareció y no lo vi más. Ni siquiera recuerdo como se llamaba-
Pedro: ¿si? ¿Y cómo era?
Paula: Me acuerdo que era morochito y tenía el pelo corto, ojos marrones, y decíamos que nos íbamos a casar -reíste-
Pedro: -rió- Yo también tenía una novia así, y decíamos que nos íbamos a casar, pero bué, en la infancia siempre decimos eso-
Paula: -reíste asintiendo con la cabeza y tomaste un poco de agua- Sí, es la edad.
Terminaron de cenar y vos bostezaste. Estabas cansada, y mañana era lunes. Tenías la reunión para asociarte con la empresa de abogacía y te habías olvidado completamente. Ambos se levantaron ordenando todo, él acomodó los platos sobre la pileta, mientras vos los vasos. Te miró y lo miraste.
Paula: ¿que? -reí-
Pedro: ¿te ayudo a lavar los platos? Digo, para que te puedas acostar más rápido-
Paula: -te apoyaste en la mesada y lo miraste- estás muy solidario vos, ¿no vas a pedirme nada no?
Pedro: Qué feo, pero qué feo -negó
Paula: -reí- no sé que esperar de vos ya, te apareciste en mi casa -revoleaste los ojos-
Pedro: ¿Y qué? ¿Está mal?
Paula: No, esta como vos quieras que este.
Pedro sonrió y abrió la canilla de la pileta. Comenzó a ponerle detergente a los platos y a lavarlos, había espuma por todas partes. Te tiro espuma en la cara y vos hiciste lo mismo, al cabo de diez minutos la cocina era una 'guerra' de espuma. Ambos se peleaban tirándose espuma y agua, mientras a veces caían al piso dándose patinazos por el piso que estaba mojado. Ambos se acercaron corriendo a la pileta y se tiraron agua, empapados, era poco.
Paula: -riéndote a carcajadas- Te odio-
Pedro: -con su pelo mojado, tan sexy ibas a ser- Yo te odio a vos, mira como me dejaste turra-
Paula: ¡HEy! ¿Que turra? -y lentamente te quisiste escapar-
Pedro: -suavemente te dio vuelta tomándote de la cintura y pegándote a él- Vos, turra.
Paula: -pusiste cara de sorprendida y comenzaste a reírte- MUY, turra.
Pedro: La más turra -admitió-
Paula: Mm, la más perra -sonreíste-
Pedro: La más linda -sonrió tiernamente.
La puerta de tu casa se abrió y delante la cocina la figura de alguien se proyecto.
- Ah bueno, ¿que es esto?-
Paula: -todavía mordiéndote el labio- sí además de buen cocinero, lavas. -riendo
Pedro: Limpio, es diferente -admitió-
Paula: -intentado bajar a un nivel normal tus hormonas- ¿falta mucho para comer?
Pedro: según, ¿que?
Paula: la comida -reí- ¿vos de que hablabas?
Pedro: de mí -sincero era
Paula: -reíste- ¿de vos? das risa Peter.
Pedro: ¿doy risa? -se acercó bruscamente a vos haciendo que queden a milímetros- ¿segura?
Paula: -lo miraste perpleja, otra vez te dejaba sin aliento- sí, segura.
Pedro: -apoyó su nariz sobre la tuya- ¿no te morís de ganas?
Paula: -reí- ¡como están tus hormonas eh!
Pedro: Por las nubes -admitió, siempre tan sincero- ¿las tuyas?
Paula: Apunto caramelo -admitiste mordiéndote el labio
Pedro: ¿Ah sí? -sonrió
Paula: el pollo, esta Apunto caramelo -sonreíste intentando zafar
Pedro se alejo de vos y te pidió que pusieras la mesa. Te bajaste de la mesada sonriendo y pusiste la mesa. En cuestión de segundos cenaban. Hablaban de boludeces, de sus vidas, de su secundaria, de sus viajes, de todo un poco. Resumidamente se conocían.
Pedro: ¿Y de tu infancia te acordas algo? -rió metiéndose un pedazo sobre todo, extremadamente grande de pollo
Paula: -comenzaste a reír- sos un asco, ¿no podes meterte pedazos más chicos? -viendo como él se atoraba riendo- Y sí me acuerdo de cosas de mi infancia-
Pedro: -reía y atorado, tomó un sorbo de agua- Perdón. contame-
Paula: No sé, me acuerdo de la infancia y de la primaria que tenía un noviecito que era mi mejor amigo, -riendo- después desapareció y no lo vi más. Ni siquiera recuerdo como se llamaba-
Pedro: ¿si? ¿Y cómo era?
Paula: Me acuerdo que era morochito y tenía el pelo corto, ojos marrones, y decíamos que nos íbamos a casar -reíste-
Pedro: -rió- Yo también tenía una novia así, y decíamos que nos íbamos a casar, pero bué, en la infancia siempre decimos eso-
Paula: -reíste asintiendo con la cabeza y tomaste un poco de agua- Sí, es la edad.
Terminaron de cenar y vos bostezaste. Estabas cansada, y mañana era lunes. Tenías la reunión para asociarte con la empresa de abogacía y te habías olvidado completamente. Ambos se levantaron ordenando todo, él acomodó los platos sobre la pileta, mientras vos los vasos. Te miró y lo miraste.
Paula: ¿que? -reí-
Pedro: ¿te ayudo a lavar los platos? Digo, para que te puedas acostar más rápido-
Paula: -te apoyaste en la mesada y lo miraste- estás muy solidario vos, ¿no vas a pedirme nada no?
Pedro: Qué feo, pero qué feo -negó
Paula: -reí- no sé que esperar de vos ya, te apareciste en mi casa -revoleaste los ojos-
Pedro: ¿Y qué? ¿Está mal?
Paula: No, esta como vos quieras que este.
Pedro sonrió y abrió la canilla de la pileta. Comenzó a ponerle detergente a los platos y a lavarlos, había espuma por todas partes. Te tiro espuma en la cara y vos hiciste lo mismo, al cabo de diez minutos la cocina era una 'guerra' de espuma. Ambos se peleaban tirándose espuma y agua, mientras a veces caían al piso dándose patinazos por el piso que estaba mojado. Ambos se acercaron corriendo a la pileta y se tiraron agua, empapados, era poco.
Paula: -riéndote a carcajadas- Te odio-
Pedro: -con su pelo mojado, tan sexy ibas a ser- Yo te odio a vos, mira como me dejaste turra-
Paula: ¡HEy! ¿Que turra? -y lentamente te quisiste escapar-
Pedro: -suavemente te dio vuelta tomándote de la cintura y pegándote a él- Vos, turra.
Paula: -pusiste cara de sorprendida y comenzaste a reírte- MUY, turra.
Pedro: La más turra -admitió-
Paula: Mm, la más perra -sonreíste-
Pedro: La más linda -sonrió tiernamente.
La puerta de tu casa se abrió y delante la cocina la figura de alguien se proyecto.
- Ah bueno, ¿que es esto?-
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